Entrenamiento, investigación y producción.

ENTRENAMIENTO ACTORAL PARA ACTORES Y ESTUDIANTES AVANZADOS

Laboratorio de investigación técnica y desarrollo de la poética personal. 
Entrenamos actuar. Investigamos la actuación y la teatralidad y su poética. 


Creemos que la actuación es una manifestación artística de gran complejidad técnica, cuya comprensión profunda requiere un desglose milimétrico que abre incontables posibilidades, pliegues, capas y combinaciones; y esta simultaneidad de fuerzas que operan en el espacio escénico,  son generadas, contenidas y percibidas desde, por y en los actores. 


Comprendemos entonces a la actuación como la principal fuerza generadora de teatralidad, que en combinación con otras disciplinas artísticas, generan el acontecimiento teatral. Es por eso que a través de nuestro entrenamiento buscamos generar herramientas para trascender los límites de la representación y comprender y potenciar la poética personal de los participantes.

El primer paso es tomar conciencia de las propias fuerzas, para que puedan:

* Ser capaces de reconocer y apropiarse de su poética, de lo que narra su imagen y su potencia particular, para llevar al máximo su capacidad expresiva. 

* Comprender qué es lo que actúan y para qué producen lo que producen y cómo llevan adelante su trabajo.

* Impriman su opinión personal sobre los asuntos o temas que actúan, investigando su propio universo asociativo.


Trabajaremos para que los participantes dominen técnicamente su herramienta y que puedan comprenderse -más que como la idea de un personaje- como una fuerza poética, un cuerpo dispuesto, entrenado, vibrante, que en el momento de actuar pone en juego todos sus sentidos y logra manejar tanto la percepción multidireccional como la radiación de su propia energía. 

Desde  nuestra perspectiva buscamos que el entrenamiento teatral exceda los límites de la representación, trabajando con el actor, por fuera de la estructura de una escena, por fuera del relato, del texto, de la lógicas de sentido tradicional de representación, -que se preocupa por ilustrar el signo, por explicar una idea, dejando atrapada a la actuación dentro del sentido de esas lógicas- y no le permite una búsqueda más arbitraria, más libre, genuina, orgánica, siendo la potencia de la actuación, en este entrenamiento, lo que constituye el relato y la escena, lo teatral. 


Se aspira a una búsqueda de lenguaje que contenga un sin fin de posibilidades, tal vez más cercanas a las lógicas de un sueño y no con una referencia tan directa hacia las lógicas de “lo real”, entrenando mediante la improvisación dirigida conceptos como: la escucha, la percepción del ritmo, los tonos, las intensidades, las velocidades, las energías, el uso del tiempo. La relación con el punto de vista - el público -, la conciencia de la forma en el espacio, la simultaneidad de relato, el vínculo con el otro, la respiración, los apoyos, la distribución del peso. Los grandes estallidos y lo pequeño, la sutileza, el estar, la asociación verbal, el uso de los ojos y de las manos, la creencia que tengo al actuar, afirmar la decisión de actuación, por nombrar sólo algunas variables que se entrenan técnica y acumulativamente.

Cuando un actor está entrenado y se abre a su sensibilidad, puede actuar cualquier escena que esté dentro de su rango expresivo. Puede comprender la humanidad contenida en el relato de un autor, darle profundidad y particularidad, porque entiende cuales son sus posibilidades para poder narrar las fuerzas contenidas en ese rol. 

Un actor entrenado en la creación del artificio, en la repetición, cuando domina e internaliza la técnica, le abre paso a su poética y enriquece la obra que actúa. Creemos que un actor o actriz debe aportar pensamiento y opinión, y cuando actúa, convertirse en un objeto convocante de mirada, multiplicando y dándole profundidad al relato. La actuación, por delante del relato, el suceso, como relato. El relato como excusa, para afirmar el ser.